Terapia Miofascial

Miofascial

LA FASCIA

La fascia es un tejido denso, fuerte y flexible, que rodea y cubre todos los músculos y huesos.

Un ejemplo de fascia puede ser el tejido blanquecino que aparece cuando quitamos la piel a un pollo y que está justo debajo de ésta.

Bajo el microscopio, la fascia parece una telaraña o una red. En situación normal posee una organización muy flexible. Se podría describir como un vestido de cuerpo entero que abarca desde la cabeza a los pies y desde el exterior al interior.

Es un sistema continuo, no tiene principio ni fin y se puede encontrar en cualquier parte del cuerpo. Igual que un jersey de lana, el cuerpo está conectado de un lado a cualquier otro por la fascia. Y, como cuando se produce un tirón en el jersey, la lesión en una parte de la fascia puede afectar otras partes del cuerpo, incluso años después.

La fascia tiene la habilidad de estirarse, acortarse y moverse sin limitación alguna. Ayuda a mantener una buena postura, el rango de movilidad y la flexibilidad.

Alteración de la Postura
Cuando nos lesionamos y se produce un trauma y/o una inflamación, la fascia pierde esta adaptabilidad. Se vuelve rígida, limita los movimientos y se convierte en una fuente de tensión que puede influir negativamente en el resto del cuerpo.

No es posible mantener un cuerpo saludable

sin que exista un sistema fascial saludable.

Este sistema debiera encontrarse en un equilibrio funcional para asegurarle al cuerpo el desenvolvimiento óptimo en sus tareas.

Terapia Miofascial

Es  una  rama  de la  Fisioterapia dirigida al tratamiento manual de los desórdenes más comunes que  afectan  al  aparato  locomotor  como consecuencia  de  diferentes  tipos   de  traumatismos (fracturas, esguinces, torceduras, golpes, etc, que producen dolorosas e limitantes cicatrices internas o externas limitando el movimiento y produciendo dolor),  como  también  a  raíz de  los  cambios relacionados con el proceso reumático, artrítico o artrósico que afecta el funcionamiento de la columna vertebral, las rodillas, los hombros y otras articulaciones del cuerpo.

Miofascial

Durante el tratamiento, la  fisioterapeuta utiliza estiramientos suaves, presiones sostenidas y un posicionamiento especial para  lograr  cambios en el desenvolvimiento mecánico del cuerpo y así  aliviar   el  dolor  como  también  recuperar la función corporal alterada.

Las técnicas siempre se adaptarán a su grado de tolerancia, siendo muy importante que informe a la fisioterapeuta de sus sensaciones durante el tratamiento. Notará desde un contacto suave a una presión más profunda y progresiva.

Algunos pacientes notan un ligero requemor en la piel, que es completamente normal. Otros pueden sentir un estiramiento progresivo y profundo en el área tratada.

Algunos pacientes se relajan tanto que se quedan prácticamente dormidos. Otros sienten la necesidad de moverse.

Los tratamientos son individuales. Generalmente se aplican entre una y tres veces por semana dependiendo del tipo, la antigüedad y severidad de la patología tratada.

Las técnicas pueden ser usadas como tratamiento exclusivo y también en combinación con otros conceptos terapéuticos de Fisioterapia (concepto Maitland de terapia manual ortopédica,  técnicas posturales, técnicas de estimulación propioceptiva, técnicas neuromusculares, drenaje linfático, estiramientos neuromeníngeos, etc.).

Beneficios de la Terapia Miofascial

Las Terapias Miofasciales se aplican particularmente en el tratamiento de lesiones del aparato locomotor. Entre el largo listado de las aplicaciones clínicas destacan por su efectividad los tratamientos de:

- Algias vertebrales (lumbalgias, lumbociáticas, cervicalgias y dorsalgias).

- Disfunciones de origen tendinoso: túnel del carpo,  codo de tenista,  codo de golfista,  síndrome de De Quervain, tendinitis bicipital, tendinitis del manguito de los rotadores,  pata de ganso, cintilla iliotibial y otros.

- Hombro doloroso.

- Fibromialgia – el tratamiento miofascial es un medio muy eficiente en el proceso de recuperación funcional de pacientes con síndrome fibromiálgico. Permite mejorar la función, disminuye la rigidez mananera, ayuda a combatir el dolor.

- Tratamientos de recuperación postquirúrgica.

- Cefaleas de origen mecánico.

- Fascitis plantar.

- Cicatrices postraumáticas y postquirúrgicas.

- Síndrome de salida torácica.

- Disfunciones de la ATM.

- Síndrome postlatigazo cervical (Whiplash).

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