.

Aquí son las 18:18 de la tarde. En el lugar de donde vengo es una hora menos. Estoy en Portugal. He venido esta tarde y regreso en 24 horas a Mallorca, a casa. Vine para impartir un seminario sobre comunicación web desde la imagen gráfica. Será en una hora y durará cuatro hoy y otras tantas mañana. A las seis y media, hora de España creo que ya habré aterrizado.
Aquí, cuando digo aquí, me refiero a una ciudad bañada por un río y al borde del mar. Oporto es lo que tiene. Aquí, eso sí, lo llaman Porto. Es una ciudad preciosa.
En Porto estoy, concretamente, en Alquimia da Cor, el centro de estudios donde la Universitat de Barcelona tiene un master enfocado a este bello país. En concreto se denomina “Master Ibérico em Design“.
Lo dicho, en un rato empezaremos el primer seminario de tres que me traen a este lugar cada curso académico. Será tras una mañana el la que la coincidencia, una cita con Miguel Pericás, el mejor reumatólogo del mundo, y mi espalda algo estropeada, hizo que conociera en persona a uno de vosotros. Ha sido un placer, Xesca, tanto conocerte como leer tu blog y aprender cosas sobre temas en los que aún tengo mucho que aprender.
También ha sido una mañana de reunión fructífera sobre ese proyecto que dirijo, del que no hablo exactamente cual es y que no contará con mis ilustraciones (va más en el campo concreto en el que hoy daré el seminario en Porto, aunque con mucho más… y con una www delante…).
Trabajando con el equipo de este proyecto concreto pienso en ese proyecto anterior, lejanamente parecido a éste, donde el apoyo no tuvo nada que ver con el de ahora y donde la vida me demostró que con miedos ajenos no se va a ninguna parte.
Esta vez, en este proyecto de ahora, este fantástico proyecto, el miedo no existe más que ante el peligro de hacerlo demasiado bien… y ese miedo no me preocupa nada. Disfruto con él y, sobre todo, con el equipo que “ella” (mis dos “ellas”, la gran jefa y también mi jefa directa en este tema) han dispuesto para este proyecto de éxito asegurado. Estoy encantado !
Te dejo, de momento, me esperan los alumnos portugueses y, luego, a las 12, hora española, a la hora de terminar, una cena portuguesa regada con un buen vino que, aunque bueno, seguro que me hace añorar otro de denominación divina, del que el domingo visitaré sus viñas y bodegas, y del que yo de ti no perdería la pista…
Continuará….
.
.
.
.







Lo mismo digo, baby. Espero que tu espalda esté mejor.
Besitos!