
La anécdota puede quedar en dos niveles. Uno habla de como es cualquiera de las piezas que realizo como ilustrador. Todo parte del lápiz, de un esbozo rápido, de una idea que busca reflejar algo concreto. Ese “algo” depende de las circunstancias y el cliente.
Tras este paso el dibujo continúa realizándose, siempre a lápiz, con uno como el que aparece en esa misma fotografía. Cuando ya está más perfilado paso a una segunda fase del trabajo de ilustración de la que ya te he hablado alguna que otra vez.
Este es uno de los niveles de lectura de esta imagen. El segundo va sobre porqué la he elegido hoy.
La elección de esta pieza viene dada ante el final del verano y el repaso habitual que, tras un periodo, suelo hacer sobre todo en lo que he andado liado.
Esta imagen refleja mis últimos meses. El pulpo simbolizaría el mar, donde vive, a la par que los tentáculos nos podrían recordar que no solo en un solo proyecto puedo estar metido. Soy inquieto, trabajador y constante. Todo ello me facilita el poder estar combinando áreas que incluso pueden parecer “aparentemente” dispares. Sin embargo, todo está sincronizado.
El gallo, aparte de ser el animal que no me dejaba dormir en las noches de Sargadelos, podría representar ese estar constantemente atento, despierto, ante lo que surge.
Siempre ha sido así. Recuerdo mis tiempos de adolescente, cuando al estudiar era capaz de hacerlo mientras sonaba música y veía imágenes sin sonido en el televisor. Luego, en los exámenes, todo se combinaba en mi cabeza, relacionaba una cosa con otra y salía la respuesta acertada, casi siempre enlazada con otras materias que a la par estaba estudiando, de manera isofacta. jejeje.
Hoy sigo dibujando mientras estoy metido en varios proyectos que sincronizo tan bien como tú te mereces.







El gallo que no te dejaba dormir. Que paso con él? Que el último día no se oyo.
eHHHHHHHHHHHHHHHHH
El último día estábamos tan cansados que creo que le contagiamos el agotamiento al mismísimo animalillo.