
El jueves pasado, día veintiseis de febrero, trece años después de haber nacido, Otto se marchó para siempre.
De su existencia siempre recordaré todo. Desde cómo me aceptó como amigo; a cómo jugó, así como me ladraba y pedía, con esos ojos de Goss d’atura , una galleta… a la par que levantaba las orejas a modo de quererla ya de ya.
Otto ha sido algo mágico en mis últimos doce años. Nunca creí, hasta entonces no había convivido con ningún animal, que el trato directo con él pudiera darme tanto. Su compañía, su acercamiento, su crecimiento y sus locuras fueron cosas compartidas en las que también aprendí mucho.
Otto es, también, la base de todos los perros que jalonan mis ilustraciones. Es un ser que a lo largo de los diversos procesos creativos ha ido tomando otros nombres, sin embargo el original, en el que siempre he pensado ha sido en el suyo pues en él me he basado constantemente.
Hoy, que ya no está entre los vivos, sé que Otto continuará presente en mi obra. Es el mínimo homenaje que le puedo hacer. Se lo merece totalmente. Será como mantener vivo su recuerdo y sus muchas perrerías.
Gracias, Otto, por haber existido y, sobre todo, gracias, muchas gracias, Map por haber compartido también a tu perro conmigo.
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Te acompaño en este triste sentir que atraviesas ante la ausencia de Otto.
¿Qué se ha marchado para siempre?…
Sólo está en otro lugar. Y para siempre en tu corazón.
Con nosotros a través de tus ilustraciones.
Un abrazo.
Lo siento por la perdida de Otto compañero.
Como ya han comentado siempre estará en tu corazón y con nostros a través de tus ilustraciones.
Saludos!
Mil gracias, Rosa.
Como bien dices, siempre estará entre nosotros, en las ilustraciones.
Un beso,
Siento mucho la pérdida de Otto, pero siempre estará contigo y, sobre todo, agradécele los momentos vividos con él. Un abrazo
Gracias Deividz y gracias Vicenta. Con vuestro permiso, también transmitiré vuestras palabras a la persona con la que vivía Otto. Le gustará conocerlas.