Olé, María de la Pau Janer!

Aunque nacido en Jerez y siendo hijo adoptivo de Sevilla, hace años que resido en Mallorca, donde trabajo como profesor titular en la Universidad de las Islas Baleares, aparte de hacer también aquí la mayoría de mis ilustraciones.

Venir a Mallorca, primero con veinticuatro años para realizar parte del Master Europeo (MA) en Imagen de Síntesis y Animación por Ordenador (MA MAISCA), muy bien dirigido por Juan Montes de Oca, y luego ya con veintiseis para firmar el contrato con la Universidad, supuso un gran cambio.

Aquí, en la isla, de la que entro y salgo bastastante, aprendí a conocer otra filosofía de vida. Entederla fue posible gracias a los mallorquines, la observación y la lectura. Uno de los primeros libros que leí con Mallorca como protagonista fue ‘Lola’ de María de la Pau Janer. Uno de los últimos ha sido también de ella. Entre medias, y también de la misma autora, disfruté introduciéndome de pleno en su texto titulado ‘Eres mi vida, eres mi muerte’, un libro que, si lo estructuras sobre un papel, es un guión multimedia perfecto que aconsejo a mis alumnos para leer y analizar cuando de este tema imparto algún seminario. Entre otros autores que también hablaban de la isla conocí ‘Dins el darrer blau’ (‘Tras el último azul’ en su versión castellana) de Carme Riera, una particular visión de persecuciones en plena expulsión de los judíos mallorquines.

María de la Pau Janer es lo que se dice ‘una mujer con todo muy buen puesto’. Su pasión por los retos que se plantea es grande. Enfrentarse a uno nuevo, y a veces difícil, es algo que se ve que no la amilana.

Personalmente he tenido la suerte de conocerla gracias a que es profesora y compañera en la Universitat de les Illes Balears, así porque hemos coincidido en varios encuentros y realizaciones. La última fue en el programa ‘Punt de Trobada’ con motivo de una entrevista que me realizó el pasado mes de enero.

Ayer, en dos periódicos de Baleares, el ‘Última Hora’ y el ‘Diario de Mallorca’, este último de la mano de Matías Vallés, se publicaron sendos artículos donde expresaba libremente lo que sintió, y sufrió en carne propia, cuando se planteó al ir como número ocho en las listas de un determinado partido político que no ganó el Gobierno de las Islas.

He querido traer este caso al post de hoy porque he leído y escuchado, desde el principio, con total atención todo aquello que se ha publicado, a veces dicho con muy malas intenciones, acerca de una decisión personal, y por tanto tan respetable como la de cualquier otro.

He deseado publicar hoy esta reseña a la obra de María de la Pau Janer como señal de respeto a una mujer a la que se le ha insultado, vilipendiado, mal hablado… por el mero hecho de haber tomado una decisión de participar en un nuevo reto.

Me he planteado mostrarle apoyo porque nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a hacer a nadie lo que a ella se le ha intentado hacer a modo de público linchamiento.

No soy catalanista, ni andalucista y/o españolista, tampoco nada en concreto. Soy ciudadano del mundo y como tal respeto decisiones ajenas en las que mi aportación, como la tuya, se concreta en darle o no un determinado voto. El resto… está de más y habla fatal de quien, sin razón alguna, grita un insulto que no hace más, como siempre, que hablar de él, o ella, mismo, o misma.

Estoy convencido que María de la Pau somos todos cuando deseamos hacer algo que sabemos que quizás sea un error, en lo que nos metemos a fondo, y en lo que al fracasar reconocemos fallos y continuamos madurando en una vida que es una y no más. También lo somos cuando el nuevo reto se convierte en éxito y aún así podemos correr el riesgo de recibir improperios, que no se escuchan, de quienes son pocos, gritan y así calman sus visceralidades.

… y quien esté libre… pues que tire la primera piedra…

fragmento de una imagen realizada para otro tema y que ahora venía como anillo al dedo para este apunte concreto

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