31 Agosto 2009
apertura ante lo imprevisto
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A veces las cosas no salen como has pensado que, por su fluir de los días, esperas que evolucionen.
A veces sucede que no todo, menos mal, está en tus manos. Hay parámetros que desconoces, que no deseas controlar pues hacerlo sería destruir la magia ajena, o, directamente, la materia no está hecha para tus manos.
Cuando todo ello sucede lo asumo, con tristeza y pensando en lo bueno que he aprendido de esa experiencia no tan positiva.
Cuando estas cosas pasan has de seguir avanzando.
Ha sucedido estos días que en el proceso de construcción de la barrica que estoy preparando para el proyecto BOTARD de Bodegas Can Ribas.
Durante el mismo, el humano que estaba montando empleando una estructura que soportaría primero yeso y luego fibra de vidrio se ha torcido. En un principio siempre pareció que la cosa evolucionaba de común acuerdo. La facilidad de trabajo conjunto entre lo que nacía y yo mismo era palpable.
Dejarlo un día a la interperie, con espacio de por medio, parece que le hizo olvidar que estábamos trabajando por darle vida a un proyecto común. Puede que el rocío, o quizás esa lluvia mañanera e imprevista, le hiciera recordar cosas que desconozco y que, por ello, haya decidido no seguir facilitando la construcción.
Por mi parte, he de confesar, intento revivirlo, aunque solo sea para no tirarlo todo al contenedor.
Como en la ilustración de ahí arriba, en la parte derecha, el personaje está inacabado. Ante la dificultad que no para de surgir he encontrado una alternativa: la base será, finalmente, más sólida. Del alambre, malla, yeso y fibra de vidrio pasaré, directamente, a un sólido de poco peso, de mayor facilidad de trato y con una terminación más duradera.
Aunque me gusta más ir evolucionando poco a poco… parece que esta vez, de momento, no podrá ser, aunque permanezco abierto a que la relación, disfrutada durante la semana de construcción mútua, pueda revivir en cualquier momento.
Lo mismo los cuentos también existen en el mundo de la ilustración hecha forma…
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