la bombilla de mi frigorífico sigue depresiva
Ayer fue uno de esos días en los que te adaptas a un nuevo ritmo. Desde las siete de la mañana mi casa se había llenado de carpinteros, todo estaba desmontado, el ordenador yacía bajo telas y plásticos protectores, el cuaderno de dibujo andaba por ahí… y por mi parte me replanteaba una jornada precedida [...]






