
En el año 2000 recibí un mail de una tal
Carmen Domingo. Me contaba que le encantaban mis ilustraciones. Se convirtió, de esa manera, en la primera fan. Con el trato nos hicimos amigos, pero esto fue poco a poco.
Envié a Carmen, en agradecimiento a esos piropos hacia mi trabajo como ilustrador (entonces realizado con tanta dedicación como ahora) una serie de ilustraciones en soporte papel. Unos años más tarde un amigo común, Paco León, las reconocería en su casa y nos volvería a enlazar.
Semanas después de haber recibido el mail de Carmen y de haberle enviado este material para la decoración de su nueva casa, me volvió a contactar. Esta vez fue por teléfono y para comentarme que estaba a punto de publicar un libro con la editorial RBA sobre Internet. Me dijo que probablemente recibiría la llamada del director de RBA Libros. Le colgué y minutos más tarde recibía la llamada de este señor. Hablamos, había visto mi web (la versión de entonces) y al colgar tenía el encargo realizado.
Ilustrar este libro para Carmen, con Judit Mulet de editora responsable del proyecto, fue uno de los regalos que tuve en el inicio del siglo. Disfruté muchísimo y además dio pie a varios más de esta misma colección ya escritos por otros autores.
Tras esta experiencia no perdí el contacto con Carmen y, aunque con el tiempo estuvimos hablando menos (cosas de las buenas amistades, que a veces se tranquilizan para luego retomarse con más fuerza gracias al camino de la propia vida o de amigos comunes, como pasó con Paco y antes te contaba) siempre la anduve siguiendo con los otros libros que fue escribiendo.
Fue así como supe que tras diez libros de cuidada cocina vino la gran sorpresa en forma del que ahora publica: “Mi querida hija Hildegart”.
Fue esta mañana cuando al ducharme tenía puesta la radio, como siempre, y escuché una entrevista que Carles Francino le hacía en la SER. ¡Qué alegría sentí! Un nuevo libro de Carmen, con una crítica maravillosa, con una defensa buenísima y con unas ganas que me han quedado de comprarlo ya y ponerme a leerlo… que no puedo menos que contártelo y animarte a que hagas lo mismo.
Felicidades, Carmen, por este nuevo libro.
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Pd. Aún recuerdo la primera vez que vi a Carmen Domingo en persona. Fue en el aeropuerto del Prat, en Barcelona. Me esperaba bajo el Toro de Botero. Llevaba un gran bolso rojo, unos ojos pizpiretos y una sonrisa tremenda…
imagen hospedada en Flickr.com/FernandezCoca