30 Diciembre 2007
tiempo de sincronías

Termina un año que personalmente me ha supuesto el inicio real de un proceso de sincronía con aquello que realmente busco y amo. También ha sido un tiempo en el que he vivido decisiones que afectaron a las relaciones personales. Unas fueron más fáciles y supusieron el conocer, e incluso reencontrar y redescubrir, gente con la que compartir . Frente a éstas hubo otra, más dura, que supuso un cambio muy pensado y no por ello menos doloroso. Con él la separación de lo que había vivido los últimos tres años se hizo carne.
Si de toda la parte humana que me ha supuesto este año tuviera que destacar algo pensaría inmediatamente en el día 11 de agosto. Fue entonces cuando nacieron Tomás y Cristina, hijos de mi hermano Tomás y mi hermana política Inés. Ambos me tienen conquistado.
En lo referente al trabajo predominó un dos mil siete lleno de muy buenos resultados. Comenzaron con los cursos del Fondo Social Europeo (Toni, gracias por la parte que te toca) en comunicación y asesoría para la venta. Al mismo tiempo comencé a ver resultados del plan estratégico que me había marcado en el dos mil seis y lo compaginé todo, con mucho gusto y también un pequeño susto en el mes de mayo, junto las clases que imparto en la Universidad así como en los diversos master en los que voy como profesor invitado.
También aquí todo, como en la parte humana, estuvo relacionado con todo. La sincronicidad entre los diversos campos sirvió para enriquecer a todos ellos.
En un par de días comienza, por tanto, un año precedido por esta serie de sicronías que me han conectado con proyectos, personas y sensaciones. Aún queda mucho por recorrer. Soy de los que piensan que un año solo son doce meses mientras que la vida es todo un proyecto de madurez.
Dos mil ocho será el año en el que las sincronías continuarán. Espero poder compartirlas contigo desde este blog.
Feliz año nuevo.









