
Hoy, a las 2.30 de la madrugada han cumplido los primeros cuarenta años de que unos médicos me sacaran del vientre de mi madre. Venía de pie, con veintiún días de retraso y tuvo que ser una cesárea donde nacimos los tres: Nina, mi madre, que lo pasó fatal en el parto y los días previos; Tomás, mi padre, del que mi abuela Charo, abuela paterna, me contó que el azul de sus ojos se le encendió aún más de los nervios y emoción; y yo mismo, que un poco más.. y ni salgo.
Cuarenta años no es nada, no lo es sin la familia, los amigos, los conocidos, los que un día pasásteis y ahora ya no estáis (no por muerte sino por la vida en sí), e incluso no lo es sin aquellos que alguna vez han comentado no soportarme.
De todos, de todos vosotros, aprendo y pongo en práctica, ya sea en la vida misma o en su reflejo en las ilustraciones que realizo. Y no es un decir… es una realidad.
Desaría compartir la felicidad por este aniversario con dos de las imágenes de mi niñez que recuerdo con más cariño. En estas están mis padres y mi otra abuela, Carmen. Son parte de mi familia directa, donde somos algunos más, no muchos pero, para mi, sí todos igual de importantes.
La familia, ese guión a partir del cual crecemos y luego cambiamos, para mejorarlo, en el proceso de una lógica madurez, es un símbolo de este agradecimiento que hoy quiero hacer público desde este blog, quizás desde el apunte más personal que nunca haya escrito (aquí debería dejar correr una lagrimita, ¿no crees? jejejeje)de manera tan pública.
Gracias, gracias a todos. Vielen dank…
Antz!
pd1. esta noche celebraré este aniversario en Madrid. Seremos dos, solo dos, aunque ten seguro que en uno de los brindis también estaré aquí con todos vosotros.