Plan de negocios

Artículo de opinión publicado en la revista Visual el número de septiembre/octubre de 2006.

 

“El perfeccionista en la cocina no se ocupa si de cocinar es una ciencia o un arte; se conforma con que sea una artesanía, como la carpintería o la soldadura casera. Tampoco es un cocinero competitivo (...) Se contenta con cocinar alimentos sabrosos y nutritivos; solo pretende no envenenar a sus propios amigos; sólo desea ampliar poco a poco su repertorio.” Barnes, Julián. “El perfeccionista en la cocina”. Ed. Anagrama. Colección Panorama de narrativas.Barcelona 2006. ISBN 84-339-7101-8

I
Para cocinar bien hay que saber. Para innovar en la cocina hay que ser un experto. La base es clave. Sin ella no hay nada que hacer, quizás solo una “artistada” que provocará más de una diarrea.

Para lograr una buena web hay que saber. Hay que tener una buena base que no se fundamente en un “conozco perfectamente un programa”. Para tener éxito con una web hay que establecer un plan de negocio.

 

Señores, aquí vendemos un producto, no hacemos arte. Eso, lo del arte, no se llama diseño web, se denomina “net art” y es otra cosa muy distinta.

 

Clientes
Los clientes, muchos de ellos, no tienen ni idea. Sucede con todos los que no encargan un proyecto web a una gran empresa de comunicación (estos, los que lo hacen, ya están convencidos y son una inmensa minoría) Esto es normal. No es su campo de trabajo. Ellos, los que no tienen una base, solo quieren estar en la web, muchas veces sin saber que, directamente, solo generarán una diarrea en forma de huida de su sitio web por parte de sus posibles compradores.

 

Plan de negocio
Cada vez estoy más convencido que diseñar, para lo que sea y en el soporte que sea, no es más que una parte, quizás la más visible, de un plan de negocio. Todo lo es, menos los sentimientos y relaciones de amistad, todo lo termina siendo.

 

En los últimos meses he tendido entrevistas con diversos medios sobre un proyecto de venta de camisetas on line (camisetasperras.com). Al explicarles que tanto este proyecto, como cualquier otro en el que me meto, es fruto de una estrategia de venta, he visto más de una cara de sorpresa por parte de los entrevistadores. Es normal porque algunos buscan más el impacto y gracia dela noticia que el trasfondo que siempre hay detrás. A todos nos ha pasado alguna vez. Hemos de invertir tiempo en explicar al cliente, y en este caso a los periodistas, que esto es un juego y no un estar por estar. Para eso, para el figurar por figurar, ya están los programas del corazón en las diversas televisiones de nuestro Estado.

Ayudar al cliente
El cliente, ya hemos visto antes, no tiene porqué entender que una web es venta y nada más. Nuestra obligación, parte de nuestra labor, es mostrárselo y plantearle una estrategia de comunicación global.

A veces es difícil lograrlo. Por mi parte, si veo que el cliente es de “duros entenderes”, le facilito el libro “El emprendedor visionario”, del autor Marc Allen (Ed. Urano, colección Empresa Activa. –Barcelona 2006 ISBN 2002). Suele ir muy bien. Se trata de un texto sencillo, corto y directo. Emplea un cuento, como suele suceder en estas publicaciones, de facilísimo entendimiento para este tipo de clientes.

Ejemplificar
Otra opción es darle ejemplos. Trasteando en la web, y siguiendo la filosofía sobre “fast book” que ya conté en el artículo del número anterior, he encontrado con el documento web de Nick Beyeler, un entrenador de aeróbic, que desde www. nickbeyeler.com nos plantea una visión muy rápida de todos sus servicios.

Además he visto la versión Banda ancha/ADSL de El País que enlaza hacia noticias del mismo El País Digital y también he sabido de la nueva versión rápida y mejorada de El Diari de Barcelona, dirigido por la periodista Anna Solana, que prepara una versión muy “fast book” que ya estará pública en el momento en el que leas este artículo.

 

Estos tres casos son fruto de un plan de negocio determinado. Dirigido a un tipo de usuario concreto, usuario de banda ancha y con perfiles determinados. No son buenos ejemplos para quienes no tienen ADSL o similar, pero estos, parece, no son los usuarios finales de estos casos concretos.

 

Además, empleando estos tres modelos, podemos tener unas claras referencias acerca de cómo nuestro cliente puede tener una web que ellos llaman “actual” (porque tiene flash, no por otra cosa), pensada para un cliente determinado y con una finalidad concreta, a la par que bien estudiada.

 

II Concluir
Todo es ponerse, centrarse en que aquí queremos algo claro, que no tenemos tiempo para perder y que el usuario está en nuestro mismo caso. Los tres, cliente, desarrolladores (nosotros) y usuario, buscamos conocer un producto, venderlo en un caso y comprarlo en otro. El resto es comida envenenada.. y.. como buenos cocineros no es lo que deseamos. ¿No piensas lo mismo?

 

               

 

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