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Cincuenta años, un mes y poco más de una semana

CINCUENTA AÑOS, UN MES Y POCO MÁS DE UNA SEMANA

O cuánto tardé en dibujar el cartel de la Fiesta Mayor de Palma: Sant Sebastià 2017

Han pasado un par de días desde que recibí un mail del Ayuntamiento de Palma. Se trata de uno de esos mails generales que llegan a mucha gente. Por cosas del servidor se ha ido a la carpeta de correos no deseados.

Revisando qué ha ido a parar a ese lugar, cosa que hago muy de tarde en tarde, encuentro este mensaje. Lo abro y son las bases del concurso de carteles de las fiestas de Sant Sebastiá de Palma. Lo miro, leo las condiciones y lo marco con una banderita roja, una de esas que te permite señalar mensajes importantes que, casi siempre, luego se te olvidan.

Un par de días más tarde recuerdo que tengo ese mensaje, lo imprimo y lo dejo sobre la mesa. No termino de tener claro si me presento una vez más. Ya me había presentado en los años 2006 y 2008, ediciones en las que ganaron otros profesionales.

Al día siguiente es martes y tengo una jornada laboral intensa en la Universitat de les Illes Balears. Ahí soy profesor titular del área Expresión Gráfica Arquitectónica y también el Delegado del Rector, con competencias en comunicación y enseñanzas virtuales. Como casi siempre, el día es un no parar y, además, en su agenda tiene una sesión del Consejo de Gobierno de la Universitat, un lugar donde has de estar presente con todos los sentidos a la vez.

Termina la mañana y cojo el coche. Sé que esa tarde la tengo para mi. Al día siguiente he de ir a un congreso a Alicante y la necesito. De camino a casa imagino cómo serían las horas hasta la noche si decidiera presentarme al concurso. Durante la mañana, en un receso para el té, he trazado algunas líneas definiendo el concepto del cartel.

La idea es concentrar en una imagen todo lo que para mi son las fiestas de Sant Sebastià. También quiero jugar con el nombre Sebastià, que en Mallorca puede ser Sebas y también Tià.

Llego a casa, y como casi siempre almuerzo a las cuatro de la tarde. Dentro de dos horas he de estar en el gimnasio. Tengo hora comprometida con el entrenador y no quiero faltar.

Entre la comida y el deporte, dibujo el cartel a lápiz. Lo trazo en negro y lo traslado al ordenador, pieza a pieza.

Al regresar de hacer ejercicio, una hora y media más tarde, comienzo a montarlo todo y a dar color.

Elijo el amarillo del fondo para reflejar la luz del fuego que impera esa noche en las calles de Palma. Selecciono azul para la flecha, a la que añado leves toques verdes, y dejo el rojizo para la sobrasada. Al pan le dejo su color, un arena que recuerda al mar que nos baña como isla.

Amarillo, rojo y azul son los colores de la bandera de nuestra tierra, Baleares. También está presente en el escudo de la cuidad. El negro vuelve a perfilar mi ilustración, como lo hace en otras tantas que llevo haciendo (enlazar con sección ilustraciones de la web) desde hace años.

En esta ilustración no usaré los característicos ojos dobles de mis ilustraciones. Tampoco le diré a nadie que me presento.

Presentaré un cartel ni firmado con nombre alguno, como indican las bases, ni con ningún elemento visual que pueda relacionarlo conmigo a primer golpe de vista.

Ya bien entrada la noche lo termino, lo analizo y tras retocar algo escribo a Impresrapit. Necesito que me lo tengan impreso para el viernes. Al día siguiente hablo con ellos. Agradezco su profesionalidad.

El día que me lo acercarán aún estaré en el congreso EDUTEC pero me lo pueden dejar en el despacho. Lo recogeré el lunes a primera hora y luego, poco antes de la una y media del medio día del último día lo entregaré en el área de participación ciudadana del Ayuntamiento de Palma, donde entra finalmente con el número 31. Al concurso se presenta 47 propuestas diferentes.

Ayer

Ayer fue 23 de noviembre de 2016, era miércoles. Alrededor de la una del medio día recibí una llamada del Ayuntamiento. Me notificaban que había ganado el premio, que mi cartel sería la imagen de las fiestas mayores de Palma, las fiestas de Sant Sebastià del año 2017.

Salté de la alegría, no te puedes ni imaginar cuánto.

Llamé a una buena amiga y también lo compartí, vía mensaje, con un colega con el que conecté en el congreso.

También hice partícipes de la noticia a mis compañeros del DIRCOM de la UIB, con el máximo secreto hasta que el Ayuntamiento hiciera público el veredicto del jurado una hora y poco más tarde a través de sus propios medios.

Entre quienes ya lo sabían y conocen cómo es mi día a día, surgió una pregunta sobre “ ¿en cuánto tiempo hiciste este cartel?” a lo que la respuesta fue clara “lo hice en una tarde intensa, invirtiendo los últimos 50 años, un mes y poco más de una semana, de experiencia vital y profesional”. Justo el tiempo que llevaba vivo el momento en el que tracé este cartel.

Sobre “en qué momento lo había hecho” no hubo preguntas. Es público que sigo pensando que el tiempo es como un chicle… que se puede estirar tanto como se pueda… o interese…